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Fisioterapia y Rehabilitación

Cuando el cerebro también necesita rehabilitación: neuromodulación, electromiografía y tDCS en fisioterapia

Francesco Sartori · Fisioterapia deportiva

7 min de lectura · Publicado el 20 de agosto de 2026

Cuando el cerebro también necesita rehabilitación: neuromodulación, electromiografía y tDCS en fisioterapia

Hay dos escenas que se repiten constantemente en mi consulta y que, aunque parecen no tener nada en común, comparten el mismo origen. La primera es la de un deportista que, un año después de operarse la rodilla, ha hecho todo bien: ha seguido el protocolo, ha entrenado con disciplina, ha pasado los tests de fuerza que le pidió su equipo médico… y aun así siente que esa pierna “no responde igual”, que le cuesta activarla, que hay una desconexión que ningún ejercicio ha terminado de resolver. La segunda es la de una persona que lleva años conviviendo con un dolor crónico —una fibromialgia, una artrosis de rodilla, un dolor que no tiene una causa clara que lo explique del todo— y que ha probado fisioterapia, medicación, infiltraciones, y el dolor sigue ahí, resistiéndose a ceder del todo. En ambos casos, la pregunta que me hago no es solo “¿qué le pasa al músculo o a la articulación?”, sino “¿qué está pasando en el sistema nervioso que conecta el cerebro con ese músculo, con esa zona que duele?”. Esa pregunta es el eje de mi trabajo, tanto clínico como de investigación. La neuromodulación aplicada a la fisioterapia y la rehabilitación parte precisamente de una idea importante: recuperar una lesión no siempre consiste únicamente en trabajar sobre músculos, tendones o articulaciones. El cerebro, la médula espinal y el resto del sistema nervioso participan en el movimiento, el control neuromuscular y la experiencia del dolor. Quiero ser claro desde el principio sobre en qué me apoyo. Yo no investigo con Estimulación Magnética Transcraneal (TMS). Esta técnica aparece en este artículo porque es una de las herramientas que ha utilizado la investigación para estudiar cómo determinadas lesiones pueden producir cambios que van más allá del músculo. Mi trabajo de investigación se centra en otra pieza de esa misma historia: lo que ocurre en la médula espinal, que estudio mediante electromiografía y reflejo H, sobre todo en deportistas de élite y en procesos tras una cirugía. Es hacia ahí donde dirijo mi tesis doctoral. En consulta, además, aplico estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS) como parte del abordaje del dolor crónico y la recuperación motora. Durante décadas, la rehabilitación se ha centrado fundamentalmente en la “periferia”: músculo, tendón y articulación. Pero el músculo no se mueve solo. Se mueve porque el cerebro y la médula espinal le mandan una orden. Y el sistema nervioso tiene capacidad para cambiar y adaptarse: es lo que conocemos como neuroplasticidad.

¿Qué papel tienen el cerebro y el sistema nervioso en la rehabilitación?

El cerebro y la médula espinal participan directamente en el control del movimiento y en la activación muscular. Por eso, una rehabilitación puede necesitar valorar no solo la fuerza o la estructura lesionada, sino también determinados aspectos del funcionamiento neuromuscular. Durante mucho tiempo, la fisioterapia y la medicina deportiva han entendido una lesión casi como un problema de “piezas”: se rompe un ligamento, se opera y luego se fortalece el músculo de alrededor hasta que recupera fuerza. Es un modelo lógico y útil, pero puede resultar incompleto, porque el músculo no funciona de forma aislada del sistema nervioso que lo controla. Cada vez que mueves una pierna, un brazo o cualquier parte del cuerpo, hay una orden que nace en el cerebro, desciende por la médula espinal y llega finalmente al músculo. Si esa señal está alterada en algún punto del circuito, recuperar únicamente la fuerza muscular puede no explicar por completo cómo se siente o funciona esa extremidad. Es como tener un altavoz perfecto conectado a un cable defectuoso: por muy bueno que sea el altavoz, el sonido puede no salir como debería. Por eso, además de preguntarme “¿cuánta fuerza tiene este músculo?”, me interesa otra cuestión: ¿cómo está funcionando el sistema nervioso que participa en su activación?

¿Por qué el cuádriceps puede seguir sin responder igual después de una operación de ligamento cruzado?

Después de una reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) pueden persistir déficits de fuerza y alteraciones en la activación del cuádriceps incluso después de completar la rehabilitación. El músculo y la articulación son importantes, pero el sistema nervioso también participa en este proceso. Es un ejemplo muy concreto y frecuente en fútbol, baloncesto, esquí y otros deportes. Durante años se ha estudiado cuánto de este fenómeno puede explicarse por cambios en el propio músculo, por mecanismos inhibitorios relacionados con la articulación y cuánto puede relacionarse con modificaciones en el sistema nervioso. Aquí aparece la pieza que constituye mi terreno de investigación: la médula espinal y su participación en este circuito. Algunas de estas respuestas pueden estudiarse mediante electromiografía y mediante el reflejo H, herramientas con las que trabajo. Dicho de forma sencilla: cuando un deportista dice que “la pierna no responde igual” aunque haya recuperado fuerza, puede merecer la pena estudiar si existen otros factores neuromusculares que ayuden a explicar esa percepción.

¿Para qué sirve la electromiografía en fisioterapia y rehabilitación deportiva?

La electromiografía (EMG) permite registrar y analizar la actividad eléctrica asociada a la activación muscular. En rehabilitación puede aportar información complementaria sobre cómo se activa un músculo durante determinados movimientos o gestos deportivos. Los criterios habituales para valorar la vuelta al deporte tras una lesión —fuerza, pruebas funcionales, saltos o percepción de seguridad— aportan información importante, pero no describen necesariamente todos los componentes del control neuromuscular. Por eso, en mi trabajo combino la valoración de fuerza y del gesto deportivo con electromiografía, para estudiar cómo se activa el músculo durante determinados movimientos, y, cuando está indicado dentro del ámbito de evaluación correspondiente, con el estudio del reflejo H. Pensemos en un futbolista que, ocho o nueve meses después de operarse la rodilla, supera los tests estándar de fuerza y salto, pero sigue notando inseguridad o menor explosividad al cambiar de dirección a máxima velocidad. En estos casos, disponer de información adicional sobre el comportamiento neuromuscular puede complementar la valoración clínica y funcional y aportar datos que compartir con el preparador físico y el equipo médico en el proceso de toma de decisiones.

¿Qué relación existe entre el sistema nervioso y el dolor crónico?

En algunos cuadros de dolor crónico o persistente, el sistema nervioso participa en cambios en el procesamiento y la modulación del dolor. Esto ayuda a comprender por qué la intensidad del dolor no siempre mantiene una relación sencilla con el estado de los tejidos. Mi segunda área de trabajo es precisamente el dolor crónico. Cuando un dolor se mantiene durante meses o años, la relación entre el daño de los tejidos y la experiencia dolorosa puede hacerse mucho más compleja. En algunos cuadros de dolor persistente se producen cambios en el procesamiento del dolor y una mayor sensibilidad del sistema nervioso. Esto no significa que el dolor sea imaginario. Al contrario: significa que el sistema nervioso participa activamente en cómo se genera y modula la experiencia dolorosa. Y sus consecuencias pueden ir mucho más allá de la zona que duele: sueño, estado de ánimo, energía, movimiento y actividades de la vida cotidiana pueden verse afectados. Comprender estos mecanismos permite ampliar el enfoque terapéutico. No se trata únicamente de preguntarnos qué ocurre en la rodilla, la espalda o el músculo, sino también cómo está procesando esa información el sistema nervioso.

¿Qué es la tDCS y para qué se estudia en fisioterapia y rehabilitación?

La estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS) es una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva que utiliza corrientes eléctricas de baja intensidad aplicadas mediante electrodos sobre el cuero cabelludo. Se investiga en distintos ámbitos de la rehabilitación y el dolor, con niveles de evidencia que varían según la indicación. Es una de las herramientas de neuromodulación que utilizo en consulta. Su objetivo no es “encender” una región cerebral, sino modular su excitabilidad y favorecer determinados cambios en las redes sobre las que se interviene. Tampoco debe entenderse como un tratamiento aislado. En rehabilitación puede plantearse, cuando existe una indicación adecuada, como complemento de intervenciones activas como el ejercicio terapéutico. Una sola sesión no suele constituir un tratamiento completo y la respuesta puede variar entre personas. Por eso, cada plan debe partir de la historia clínica, los objetivos terapéuticos y una valoración previa.

¿La neuromodulación sustituye a la fisioterapia convencional?

No. La neuromodulación y herramientas de evaluación como la electromiografía no sustituyen al diagnóstico, al ejercicio terapéutico ni al fortalecimiento. Pueden aportar información o posibilidades complementarias en determinados pacientes y siempre deben integrarse dentro de una valoración individualizada. Lo que permiten es añadir otra dimensión a la rehabilitación cuando la evolución del paciente hace necesario mirar más allá de la estructura lesionada. En deportistas, puede ser especialmente interesante cuando persisten sensaciones de desconexión, inseguridad o alteraciones funcionales a pesar de una recuperación aparentemente adecuada. En dolor crónico, estudiar el papel del sistema nervioso puede ayudar a plantear estrategias terapéuticas que no se centren exclusivamente en el tejido donde se percibe el dolor.

En resumen

La rehabilitación no depende únicamente del músculo, el tendón o la articulación. El cerebro, la médula espinal y los mecanismos de control neuromuscular también participan en el movimiento y en la experiencia del dolor. Herramientas como la electromiografía permiten estudiar determinados aspectos de la activación muscular y del funcionamiento neuromuscular. La tDCS o estimulación transcraneal por corriente directa es una técnica de neuromodulación cerebral no invasiva que se investiga en distintos ámbitos de la rehabilitación y el dolor, con niveles de evidencia que varían según la indicación. Nada de esto es una varita mágica ni sustituye al trabajo activo de ejercicio y fortalecimiento. Son herramientas que deben utilizarse de forma individualizada y dentro de una valoración clínica adecuada. Cuando una rodilla nunca volvió a sentirse como antes o un dolor persiste a pesar del tratamiento, puede tener sentido preguntarse no solo qué está ocurriendo en el músculo o la articulación, sino qué papel está desempeñando el sistema nervioso. Francesco Sartori Fisioterapeuta, MSc, PhD (c)

Contenido divulgativo elaborado por Francesco Sartori. No sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante síntomas o dudas concretas, consulta con tu médico o profesional de referencia.