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Neuromodulación

Neuromodulación en salud mental: más allá de la EMT (TMS) y la tDCS

Daniel Vicente Rivera · Psiquiatría

7 min de lectura · Publicado el 23 de agosto de 2026

Neuromodulación en salud mental: más allá de la EMT (TMS) y la tDCS

Cuando hablamos de tratamientos en salud mental, solemos pensar en medicamentos y psicoterapia. Sin embargo, en los últimos años se ha desarrollado con fuerza un tercer campo: la neuromodulación no invasiva. Dentro de ella encontramos técnicas como la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT o TMS) y la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS). Son procedimientos que permiten actuar sobre determinadas áreas y redes cerebrales sin cirugía y que están abriendo nuevas posibilidades, especialmente en algunos pacientes en los que los tratamientos convencionales no han conseguido una respuesta suficiente. Pero ¿en qué consisten realmente? ¿Todas las personas pueden beneficiarse de ellas? ¿Y tiene sentido estimular el cerebro sin tener en cuenta lo que está ocurriendo simultáneamente en el resto del sistema nervioso?

¿Qué es exactamente la neuromodulación?

Nuestro cerebro funciona mediante enormes redes de neuronas que se comunican continuamente. Su actividad cambia dependiendo de lo que pensamos, sentimos, hacemos y también de nuestro estado fisiológico. La neuromodulación engloba diferentes procedimientos destinados a modificar o favorecer determinados patrones de funcionamiento del sistema nervioso. Cuando hablamos de neuromodulación no invasiva, nos referimos a técnicas que permiten hacerlo desde el exterior, sin cirugía ni implantar dispositivos en el cerebro. Dos de las más conocidas son la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT/TMS) y la tDCS.

¿Qué es la Estimulación Magnética Transcraneal o EMT?

La Estimulación Magnética Transcraneal, conocida internacionalmente como TMS (Transcranial Magnetic Stimulation), utiliza pulsos magnéticos para producir cambios en la actividad de determinadas regiones corticales. Durante el tratamiento se coloca sobre la cabeza una bobina que genera estos campos magnéticos. Dependiendo del protocolo, podemos estimular de diferentes maneras determinadas áreas y redes cerebrales. Existen modalidades como la rTMS o estimulación magnética transcraneal repetitiva, y protocolos más recientes de Theta Burst, como la iTBS. Una de sus aplicaciones más conocidas se encuentra en determinados casos de depresión, especialmente cuando la respuesta a los tratamientos habituales no ha sido suficiente.

¿Y qué es la tDCS?

La tDCS o estimulación transcraneal por corriente directa utiliza un principio diferente. Se colocan electrodos sobre el cuero cabelludo y se aplican corrientes eléctricas de baja intensidad durante un tiempo determinado. Su objetivo es modular las condiciones de excitabilidad de determinadas áreas cerebrales y favorecer cambios en las redes sobre las que estamos interviniendo. La EMT/TMS y la tDCS, por tanto, son técnicas diferentes, aunque ambas forman parte del campo de la neuromodulación cerebral no invasiva.

¿La neuromodulación sustituye a los medicamentos o a la psicoterapia?

No necesariamente. Dependiendo del paciente, la neuromodulación puede integrarse dentro de una estrategia terapéutica más amplia en la que participen el tratamiento farmacológico, la psicoterapia, el entrenamiento cognitivo o los procedimientos de regulación fisiológica. La pregunta adecuada no debería ser qué técnica es mejor, sino qué herramientas pueden resultar más apropiadas para una persona concreta.

¿Por qué no basta siempre con estudiar únicamente el cerebro?

Porque el cerebro no funciona aislado del organismo. Imaginemos que recibimos una llamada que nos preocupa. Podemos notar que el corazón se acelera, cambia nuestra respiración, aumenta la tensión de los hombros o empezamos a sudar. El sistema nervioso autónomo participa en la regulación del ritmo cardiaco, la respiración, la sudoración, la circulación periférica y numerosos procesos relacionados con nuestro nivel de activación. Y esta comunicación ocurre en ambas direcciones. El cerebro modifica al organismo, pero la información procedente del cuerpo también vuelve continuamente al cerebro e influye sobre su funcionamiento. Esta interacción entre cerebro, cuerpo y sistema nervioso autónomo resulta especialmente interesante cuando hablamos de regulación emocional y salud mental.

¿Qué es la neuromodulación bidireccional?

Es una forma de entender la neuromodulación desde dos direcciones complementarias. Por una parte podemos intervenir “de arriba hacia abajo” (top-down), actuando sobre determinadas redes cerebrales mediante técnicas como EMT/TMS, rTMS, iTBS o tDCS. Pero también podemos trabajar “de abajo hacia arriba” (bottom-up), evaluando y entrenando determinadas respuestas fisiológicas relacionadas con el sistema nervioso autónomo. Para ello utilizamos herramientas como la evaluación psicofisiológica y el biofeedback clínico. No se trata de elegir entre cerebro o cuerpo, sino de comprender que ambos forman parte de un mismo sistema.

¿Qué podemos medir en una evaluación psicofisiológica?

Podemos registrar simultáneamente diferentes señales del organismo, como la variabilidad de la frecuencia cardiaca (HRV o VFC), respiración, conductancia de la piel (EDA), actividad muscular mediante electromiografía de superficie (EMG) y temperatura periférica. Estos datos permiten observar cómo responde el organismo ante diferentes situaciones y cuál es su capacidad para adaptarse y recuperar posteriormente su estado basal. Lo importante no es obtener una cifra aislada ni clasificar automáticamente una respuesta como “buena” o “mala”, sino comprender cómo responde y se regula el sistema nervioso.

¿Estas mediciones permiten diagnosticar ansiedad o depresión?

No. La evaluación psicofisiológica no sustituye a la valoración médica o psicológica. El diagnóstico continúa siendo clínico. Lo que aporta esta evaluación es información complementaria sobre la forma en que responde el organismo. Dos personas pueden acudir a consulta refiriendo ansiedad y presentar perfiles fisiológicos diferentes. Comprender esas diferencias puede ayudarnos a individualizar mejor determinadas intervenciones.

¿Para qué sirve el biofeedback clínico?

El biofeedback clínico permite hacer visibles respuestas fisiológicas que normalmente se producen de forma automática. El paciente puede observar en tiempo real, por ejemplo, cómo está respirando, cómo cambia su tensión muscular o cómo responden determinados parámetros cardiovasculares o autonómicos. A partir de esa información puede aprender progresivamente a modificar algunas respuestas. Por eso hablamos de entrenamiento en autorregulación fisiológica. El objetivo no es simplemente relajarse, sino desarrollar una mayor capacidad para reconocer y regular determinados estados fisiológicos.

¿Se pueden combinar EMT, tDCS y biofeedback?

En determinados pacientes y cuando existe una indicación clínica, pueden formar parte de una estrategia integrada. Podemos trabajar sobre determinadas redes cerebrales mediante EMT/TMS o tDCS y, dentro del mismo programa terapéutico, estudiar y entrenar la regulación fisiológica mediante biofeedback clínico. También pueden incorporarse psicoterapia o entrenamiento cognitivo. Pero utilizar más técnicas no significa necesariamente tratar mejor. La verdadera personalización consiste en decidir qué necesita cada paciente y qué herramientas tienen sentido en su caso.

¿Todas las personas necesitan un tratamiento de neuromodulación?

No. Antes de plantear un tratamiento de Estimulación Magnética Transcraneal, tDCS u otra técnica de neuromodulación, debe realizarse una valoración clínica. Es necesario conocer el diagnóstico, los síntomas predominantes, la evolución, los tratamientos realizados previamente, la medicación actual y otros factores médicos y psicológicos relevantes. A partir de ahí se puede valorar si existe una indicación y qué protocolo puede resultar más adecuado. La tecnología debe estar siempre al servicio de la clínica, y no al contrario.

En resumen

¿Hacia dónde se dirigen las terapias avanzadas en salud mental? Probablemente hacia tratamientos cada vez más personalizados e integradores. El futuro no dependerá únicamente de disponer de mejores fármacos o dispositivos más sofisticados, sino también de comprender mejor qué intervención necesita cada paciente, en qué momento y dentro de qué estado cerebral y fisiológico. En Neuromodulación Zaragoza, Unidad de Terapias Avanzadas en Salud Mental, trabajamos desde esta perspectiva integradora, combinando cuando está indicado Psiquiatría, Estimulación Magnética Transcraneal (EMT/TMS), rTMS, iTBS, tDCS, evaluación psicofisiológica, biofeedback clínico y regulación del sistema nervioso autónomo. El objetivo no es acumular tecnología, sino utilizarla para comprender mejor a cada paciente y avanzar hacia intervenciones más individualizadas.

Contenido divulgativo elaborado por Daniel Vicente Rivera. No sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante síntomas o dudas concretas, consulta con tu médico o profesional de referencia.